Inicio
   
  LA TRADICIÓN
    > Carretera de los cubos
    > Catedral de León
    > El Entierro
    > A la muerte de Genaro

  LOS ROMANCES
    > 2023
    > 2022
    > 2021
    > 2020
    > 2019
    > 2018
    > 2017
    > 2016
    > 2015
    > 2014
    > 2013
    > 2012
    > Otros romances


  EL CERTAMEN GENARIANO
  DE VERSOS BURLESCOS
    > Nueva convocatoria 2024
    > Convocatoria 2023
    > Convocatoria 2020
    > Convocatoria 2019
    > Convocatoria 2018
    > Convocatoria 2017
    > Convocatoria 2016
    > Convocatoria 2015
    > Convocatoria 2014
    > Convocatorias antiguas


  



ABREVADEROS DEL ALMA

PREMIO XII CERTAMEN GENARIANO DE VERSOS BURLESCOS
Por José Antonio Gago (Segovia)

La noche de jueves Santo
por León corre el orujo.
La gente se alumbra tanto
que dice que tiene embrujo.
Y no necesitan clero
pa sacar en procesión
a su santo pellejero,
aquel que mató un camión.
No acude, claro, la peña
de diaria avemaría;
aunque a alguno más valdría
gritar a pleno pulmón,
en la mitad de la vía:
«Atropéllame, camión»

Es ya larga tradición
ver a los santos cofrades
por las calles de León
rezando grandes verdades
pues andan en los escritos
sus mártires; el primero
aquel apóstol bendito
Francisco Pérez Herrero
que, si alguno mustio viera,
seguro que le diría:
«Hermano más te valdría
gritar a pleno pulmón,
en la mitad de la vía:
atropéllame, camión»

En este mundo global,
en las fake news enredado,
hay un caos universal.
Como no hay camino hollado
todo quisqui se extravía.
Es Genarín, no lo dudes,
modelo de bonhomía
y paladín de virtudes.
Aquel que no lo siguiera,
y se aparte de su guía,
quizá mejor le valdría
gritar a pleno pulmón,
en la mitad de la vía:
«Atropéllame, camión»

Eran, pa entrar en calor,
de Genaro preferidas
aquellas que dan su amor
a todo el que se lo pida.
En ayes y gozos puros
convierten el vil metal
y hacen de cuartos oscuros
paraíso terrenal.
Si el milagro no existiera
en la noche larga y fría,
yo casi preferiría
gritar a pleno pulmón,
en la mitad de la vía:
«Atropéllame, camión»

Aunque somos peregrinos,
también buscamos la calma,
posadas en los caminos
y abrevaderos del alma.
Somos carne de almoneda,
blanco de todo reproche.
Al final es lo que queda,
esos antros en la noche
donde conversar se pueda.
El Canalla lo sabía,
porque si no más valdría
gritar a pleno pulmón,
en la mitad de la vía:
«Atropéllame, camión»

Hay mejor entendimiento
y palabras más medidas
que en todos los parlamentos
y sus riñas consabidas
con palabra trasnochada.
Nostalgia de la caverna
y trapera puñalada.
Mejor la humilde taberna
donde escaño no tuviere
hidalgo sin gallardía
a quien mejor le sería
gritar a pleno pulmón,
en la mitad de la vía:
«Atropéllame, camión»

Así que discurra en paz
esta santa procesión,
que la guerra y la maldad
siempre encuentran ocasión
para su danza macabra.
Aportemos de consuno
el orujo y la palabra
que requiera cada uno.
Quien apuntalar quisiere
con los misiles su hombría
mucho mejor estaría
gritando a pleno pulmón,
en la mitad de la vía:
«Atropéllame, camión»

Suben pan, huevos y leche
y el aceite también sube;
prohibitivo el escabeche;
las torrijas por las nubes.
Y si está mal el comercio,
causa de queja masiva,
está peor el bebercio,
que no le quitan el IVA.
Más aguardiente bebiera
si no hubiese carestía.
Y si Genarín volviera
otra vez se moriría;
sin beber preferiría
gritar a pleno pulmón,
en la mitad de la vía:
«Atropéllame, camión»





COFRADÍA DE NUESTRO PADRE GENARÍN