XIII CERTAMEN GENARIANO DE VERSOS BURLESCOS
A continuación se presenta un especial de todo lo relacionado con la convocatoria
del treceavo certamen celebrado en 2025. EL EVANGELIO DEL SANTO BORRACHO Por José Carlos Vara Mata (Alcobendas - Madrid) I Sobre el manto de la noche, entre sombras y fulgores, retumban ecos y amores de un ritual sin reproche. Genarín, noble fantoche, bebe orujo entre las nubes, las estrellas son sus pubes, y el eco de su festín en León sigue sin fin, con versos que el viento sube. II Jueves Santo de locura, de linternas y lamentos, de brindis y sacramentos sin sotana ni armadura. Cada alma sigue su altura, su letanía de tragos, su rosario de amagos entre coplas y pecados, porque el santo de los dados no bendice a los amargos. III Oh, Genarín, luminaria del León más libertino, tú que hallaste tu destino bajo luna funeraria, que en tu suerte estrafalaria viste el fin entre basura, hoy la santa caradura de tus fieles peregrinos hace templos de los vinos y de orujo su armadura. IV No hay incienso ni plegarias, no hay domingos de Resurrección, solo un manto de emoción y en las tascas, luminarias. Peregrinos de tertulias varias, bufos, bardos y escribanos, todos beben como hermanos, con la diestra en la botella y la zurda en la doncella que les mira con desgano. V Francisco Pérez Herrero, evangelista y rufián, entre copas del refrán escribió su libro entero. Con un verso puñetero y la pluma en rebeldía, glorificó la herejía del santo bebedor, hombre sin ningún temor más que a la sobriedad fría. VI Hoy León se viste en fiesta, se ríe del mundo entero, pues Genarín es sincero, más que el político en gesta. No promete, no molesta, no mendiga su poder, y si se ha de enriquecer, lo hace con cada trago sin el sucio desparpajo d el que roba sin beber. VII De ministerios y escaños, de pactos y de embustes, de promesas que son mustes tras mil quiebras y apaños. Genarín, sin desengaños, nunca robó con descaro, no firmó un trato avaro, no engañó a su compadre, ni ofreció un fajo de madre con discurso temerario. VIII Que aprendan de ti, Maestro, los que trepan sin decoro, los que en palacio son oro y en la calle son siniestro. Que en la bota y en el gesto de un mendigo bien hablado, hay más ley y más legado que en un traje parlamentario, que en un consejo ordinario de ladrón bien acomodado. IX Por las calles de León, retumban los ecos viejos, de brindis y de festejos, de milagro y devoción. Hoy la plaza es un tablón donde un santo sin sandalia predica sin letra falda y en su copa se refleja la verdad sin moraleja y la gloria sin medalla. X Que resuene su memoria con los coros del orujo, con los brindis que son lujo de esta pobre trayectoria. Que su anárquica historia nos recuerde que el camino de vivir sin desatino no es rezar en el convento, sino andar con buen talento y beberse su destino. XI En la noche de vigilia, cuando otros van con temores, Genarín brinda con flores y carcajadas de lidia. Que si el cielo le fastidia, bebe un trago y no se inquieta, pues le basta la receta de un buen vaso compartido, de un abrazo bien servido y una carcajada neta. XII Por las puertas de San Juan, pasa el cortejo divino, y entre risas y buen vino, vuelven a entonar su afán. Oh, Genarín, capitán del espíritu bohemio, que tu reino es el proemio de la fiesta popular, y si has de resucitar, que sea en un bar sin remedio. XIII Porque honrar a un buen beodo no es ofensa ni pecado, es un acto consagrado al que ríe sin acomodo. Pues más justo es el que, a modo de vivir, canta y se embriaga, que aquel otro que naufraga en su traje y su avaricia, con su sucia aristocracia y su farsa que no halaga. XIV Brindemos pues sin decoro, que la noche es generosa, que la luna es una diosa y el recuerdo vale oro. No se llora con sonrojo la partida de un amigo, si el legado va contigo en la copa y en la risa, y en el verso que improvisa la memoria del testigo. |
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COFRADÍA DE NUESTRO PADRE GENARÍN |
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