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XIII CERTAMEN GENARIANO DE VERSOS BURLESCOS
A continuación se presenta un especial de todo lo relacionado con la convocatoria
del treceavo certamen celebrado en 2025.

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ROMANCE Y ROSARIO DE SAN GENARO
Por Ignacio Laso (Valladolid)

Que era jueves y bien jueves
–lo decía el calendario–
y no era un jueves cualquiera,
que era un día señalado,
todo el pueblo de León
festejaba el Jueves Santo,
mas fue fecha de pasión
para nuestro San Genaro.

Era el año veintinueve
del febril siglo pasado,
nacía la primavera
y expiraba el mes de marzo;
entre la moña y la helada,
entre orujos y quebrantos,
vaciló toda la noche
nuestro Padre bienamado,
peregrino espirituoso,
pellejero espiritado.

Cuentan que algunos lo vieron
cruzar la Plaza del Grano,
con su chamarra abrochada
y arrastrando los zapatos;
otros afirman seguros
conocer todos sus pasos,
aunque el manto de la noche
siempre borre todo rastro,
aun el de los penitentes
nazarenos desfilando
en su ronda circunspecta
desde el concejo al palacio,
que entonces estaban lejos
del pueblo y de sus cuidados,
mas menos que quien ocupa
hoy en día esos despachos.

Disculpen esta alusión
a este presente endiablado
en que se elige a los locos
y se aplaude a los malvados.

Mas no seamos lechuzos
de mirar corto y cercano
y elevemos nuestros ojos
y corazones y vasos
en recuerdo del maestro
del azumbre Don Genaro
y de San Pérez Herrero,
primer apóstol preclaro
de los benditos canallas
que nos hemos congregado
desde su infausto atropello
en su nombre curda y santo.
También hagámoslo contra
los conductores cegatos
que con un camión Berliet
tanta pérdida causaron
como causan tantos hoy
de un coche Tesla a los mandos.

Y si fruto de estos brindis
que habremos de ir degustando
se aparecieran las ánimas
de los divinos borrachos
que hannos ido precediendo,
libemos y compartamos
con ellos los misteriosos
incógnitos y milagros
que forman las cuentas líquidas
del genariano rosario.

Recordemos el primero
e inmediato de los cuatro,
que santificó a la Moncha
por de las hojas de un diario
componer baja mortaja
para el cuerpo malhadado
del pellejero beodo.
¿Un semejante sudario
pudiéramos hoy brindarle
a uno de nuestros hermanos
si falleciera esta noche,
cuando se han ido cerrando
la mayor parte de kioskos
en el centro y en los barrios?

Y pasemos al segundo
balompédico milagro,
que fue mediante “el Porreto”
en La Puentecilla obrado.
Mal pintaba aquel partido
contra el equipo herculano,
pero acabó tres a uno,
y celebró el resultado
todo León, como haremos
ojalá por fin este año
si subimos a Segunda,
o como la hayan llamado.

Al tercer portentoso hecho
de los que se atestiguaron
algunos hoy lo condenan
por brutal considerarlo,
ya que dicen que el castigo
que recibió el sereno
que robaba los regalos
de los rumbosos cofrades
fue atroz y exagerado,
pero cómo va a ser cruel
nuestro pellejero santo,
más en este siglo nuestro
que parece van ganando
aquellos que sin ambages
se presentan como malos.

Al último y salutífero
prodigio de San Genaro
nos hemos de aproximar
con ojos limpios y claros,
pues difícil es creer
en asuntos sanitarios
que en tan solo un momentito,
sin esperas ni copagos,
sin demoras y sin sustos,
aquel labriego aquejado
de cólicos de riñón
quedase aliviado y sano
por dejar salir su orina
en aquel rincón exacto
donde el chorrillo postrero
soltó Don Genaro Blanco
casi medio siglo atrás
en aquel viernes aciago.

Y una vez que por las mentes,
por las bocas y los vasos
han bebido y revivido
los hechos de San Genaro,
alzad de nuevo las copas
para dar final a este acto
como deben los oficios
tan justos y necesarios
y queden oficialmente
citados dentro de un año.




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COFRADÍA DE NUESTRO PADRE GENARÍN