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XIII CERTAMEN GENARIANO DE VERSOS BURLESCOS
A continuación se presenta un especial de todo lo relacionado con la convocatoria
del treceavo certamen celebrado en 2025.

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ACTA DEL FALLO DEL JURADO

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PREMIO DEL CERTAMEN
ENSOÑACIÓN GENARIANA
Por Juan Fernández Polo (León)

En un lugar de este reino,
del que sí quiero acordarme,
no ha mucho tiempo vivía
un hidalgo sin linaje.

Un hidalgo muy devoto
que un Jueves Santo en la calle
se encontraba venerando
de Cristo la buena sangre.

Hidalgo del pueblo llano,
pellejero de pelaje,
leonés de fama infame
que vino al mundo en Izagre.

Hidalgo de humilde cuna,
de humildes necesidades
que quiso aliviar sin prisa
en romanos baluartes.

Hidalgo de mala vida,
hidalgo de malas artes,
mira bien, que Bonifacia
se te lleva por delante.

Hidalgo de absurda muerte,
prócer de esta tierra acre,
hidalgo tú nunca fuiste,
pero ni falta que hace.

¡Digno héroe genariano,
reúnenos hoy, muy tarde,
cuando el Jueves Santo muere
y apenas el viernes nace!

Novio fiel del aguardiente,
recítanos hoy tus lances,
que aunque no fueses hidalgo
fuiste caballero andante.

La Moncha: tu Dulcinea.
Las farolas: Rocinante.
Y tus novelas: las copas,
que en ellas eres constante.

Don Quijote leonés,
en su tumba está Cervantes
pidiendo a todas las musas
nacer tres siglos más tarde.

Menos mal que don Francisco,
escritor del mismo talle,
elevó tus experiencias
a Novelas Ejemplares.

Con su talento y su pluma,
Genarín, tú ya lo sabes,
hizo él tu mitología,
conformó tus rituales.

Pena que a los de León
nunca nos escucha nadie...
Que darse poca importancia
en nuestra tierra es raigambre.

Mas por tu muerte, Genaro,
se escriben hoy mil romances,
como hiciera aquel poeta
a la muerte de su padre.

Dijo este antiguo rapsoda
sabio como el que más:
«Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar».

Pero el río de Genaro,
el Bernesga, pertinaz,
baja sus aguas de orujo
hasta en el Esla acabar.
Igual que su buen Bernesga
que no da en aguas de sal,
Genarín, Genaro Blanco,
es también, hoy, inmortal.

Sigue Genaro muy vivo
las noches en esta ciudad,
cada vez que algún vecino
pide las copas alzar.

Sigue Genaro presente
cuando los amigos van
entre Húmedo y Romántico
pecando de bar en bar.

Sigue Genaro en la gente
de esta excelsa sociedad
cuando cada Jueves Santo
las plazas llenas están.

La tradición genariana
de León jamás se irá,
que hasta lleva su apellido
virgen de la catedral.

Poco de virgen, Genaro,
tienes tú, a decir verdad,
poco de héroe y de santo,
pero el cielo ¿qué mas da?

Nosotros, los Jueves Santos,
no podemos comulgar
porque te aupamos, Genaro,
en lo alto de un altar.

Hermanos, alcemos las copas,
dispongamos hoy brindar c
on el agua del hollejo
de las uvas del hogar.

Solo con nuestros licores,
con nuestro orujo brindad,
y así neutralizaremos
los aranceles de Trump.

Montados en aguardiente
tendremos velocidad:
nos parecerán juguetes
esos Teslas de Elon Musk.

Y es que el mundo está caliente:
la plutocracia es real.
Pobres machos ultrarricos,
no saben a quién rezar.

Que es Genaro mi tesoro,
que es mi dios su libertad,
mi ley: su nombre en el viento
mi patria: la Calle la Sal.

Con la rima ahora cambiada,
mas intacta la ilusión,
gritémosle al mundo entero:
«Genaro es nuestra pasión».

Hermanos, brindemos juntos,
otra vez, con fruición,
que corra libre el orujo,
la risa y la sensación.

Guiémonos por las pautas
que Genarín bien nos dio:
honrar siempre lo terreno
y hacerlo siempre en León.

Viendo el mundo en que nacimos
es cabal la conclusión:
que siga Genaro vivo
con denuedo y con fervor.

Pues bien, por favor, Genaro,
sé nuestro fiel protector,
que así, cada Jueves Santo,
perdemos por ti el honor.

Y es que, hermanos, esta fiesta
no tiene comparación:
llevad vuestro orujo al cielo
que se acerca el colofón.

Honrado quedas, Genaro;
mas no es suficiente, no.
Por eso el año que viene,
volved con el mismo ardor.

Soñad con Genaro, todos,
leoneses, con amor,
pues toda la vida es sueño
y los sueños, sueños son.





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COFRADÍA DE NUESTRO PADRE GENARÍN